Mis recuerdos de Bud Spencer.

Nos deja un icono de nuestra infancia, de nuestros sábados por la tarde. Carlo Pedersoli conocido por todos como Bud Spencer. El fortachón afable capaz de hacer saltar dientes con una simple palmada, Pedersoli ha sido todo lo que ha querido y más: Deportista olímpico, poeta, cantante, político…

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Pedersoli en su faceta olímpica.

Bud ha fallecido en roma a las 18:15. El hombre de la hostia “bien dá” se marcha, pero nos deja una filmografía que se quedará en la retina de todos. Yo aporto mi grano de arena, con algunos de los títulos que recuerdo con más cariño. 

BANANA JOE (1982, Bruno Corbucci)

Una de las películas a la que le tengo más cariño: Spencer es Banana Joe, un afable comerciante de Bananas, que vive en paz en una agradable isla caribeña, hasta que unos mafiosos le quieren extorsionar y Joe les enseñará los mejores modales tropicales. Aquí la podrás ver entera en castellano.

ALADINO (1986,Bruno Corbucci)

Otra película que le tengo un gran cariño, pese a que no ha envejecido muy bien y los efectos especiales son terribles, Aladino tiene lo necesario para hacerte pasar una buena tarde, aquí la tenéis enterita en castellano. Ah , el bueno de Bud canta la canción original.

BOMBARDERO (1982, Michele Lupo)

Spencer interpreta a un boxeador retirado que se propone entrenar a un Rocky venido a menos. El bueno de Bud da lecciones de vida y hostias a partes iguales, aquí disponible en castellano.

Lo sé, Me dejo muchísimas en el tintero, tanto de Bud en solitario como las más emblemáticas junto a su amigo Terence Hill (Las de Trinidad, El corsario negro…). Comentad vuestras favoritas.

Ortega y Pacheco junto con Bud Spencer. Obra del gran Pedro Vera.
Ortega y Pacheco junto con Bud Spencer. Obra del gran Pedro Vera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A veces creo que la imagen que proyectaba Bud Spencer, la del gigante bonachón, pero con malas pulgas, hizo mucho por mi y por otros chavales en los colegios. Yo era tímido y bastante más grande que el resto de mi clase. Quiero pensar, que las hostias con la mano abierta que daba Bud sugestionaron a más de uno y ahorraron alguna que otra rencilla en los patios.

Gracias Carlo. Gracias por esas hostias que hacían saltar dientes cual perlas.

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