Recordando: SuperSonic Man, 1979, Juan Piquer Simón.

El anuncio del rodaje de SUPERLÓPEZ ha causado estupor a más de uno, pero gracias a esa primera imagen de Dani Rovira con el traje (bastante logrado) del mítico personaje de Jan, vamos a recordar la imitación española del último hijo de Krypton.

Aparte de otras producciones más recientes sobre superhéroes españoles como “Capa caída” SUPERSONIC MAN era una “explotation” del Superman de Richard Donner, rodada con (mucha) más ilusión que presupuesto y con actores semi-desconocidos o en clara decadencia como Cameron Mitchell que venía de rodar varias películas de aventura y fantasía a las órdenes del gran Mario Bava y que interpreta al malvado y demente Doctor Gluck.

El hombre con la fuerza de las galaxias.

Supersonic (Michael Coby, nada que ver con la mascota de las olimpiadas de Barcelona) es un extraterrestre que duerme en una nave espacial a la deriva y al que despiertan uno seres raros para que defienda la tierra de un terrible villano. Con esta premisa tan original, nos encontramos una historia simplona, maquetas y efectos especiales que superan, por poco, a los del “Superman Turco”.

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Se le coge cariño a esta película, al igual que sucedía con el cine fantástico de bajo presupuesto hecho en Italia, se nota el esfuerzo de hacerlo bien y no haberlo conseguido, algo muy nuestro por otra parte. Y es que Supersonic lo tenía todo: Robots, acción, un protagonista de buen ver (para su época) ¡Y que encima “volaba” sobre Nueva York! Como bien recordaba su director, en más de una ocasión, se sentían muy orgullosos de haber conseguido que la capa “se moviera” durante el desplazamiento aéreo. Por otro lado aparece por la película el gran cómico Quique Camoiras haciendo lo que mejor sabe hacer y animando un poco la función, dentro de lo posible.

¿Qué es lo mejor de SUPERSONIC MAN? La canción homónima que en su momento fue un melocotonazo y sigue siendo bailable y maravillosa. Hubo posibilidad de secuela con una versión femenina, pero todo se quedó en agua de borrajas. Igualmente es una película de visión obligada junto a otras dos joyas de su director como SLUGS (Muerte viscosa, 1988) y LA GRIETA (1990), siendo está última para mi la mejor y hasta sale Pocholo antes de enloquecer por las drogas.

Entre el SUPERLÓPEZ de Rovira y SUPERSONIC, voy con el último.

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