Blade Runner 2049

Una de las películas con más hype de los últimos tiempos. Blade Runner 2049 tiene la dura misión de ser una secuela correcta y de ofrecer algo novedoso como su predecesora, todo eso en plena crisis de ideas, remakes y continuaciones insulsas, lo tiene muy complicado.

¿Sueñan los androides con novias holográficas?

Treinta años después de los eventos del primer film, un nuevo blade runner, K (Ryan Gosling) descubre un secreto largamente oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. Esta revelación tiene que ver con la desaparición de Deckard, el mítico Blade Runner.

¿Era necesario Blade Runner 2049? Sinceramente no, pero tras ver los cortos que nos van contando la historia, muy al estilo de The Animatrix nos daba muchas esperanzas. Pero cuando la estás visionando algo comienza a chirriar… Villeneuve se recrea demasiado con un nuevo Blade Runner llamado “K”, un replicante que parece interpretado por el Ryan Gosling sacado de Drive (2011, Nicolas Winding Refn) y nos muestra levemente como ha cambiado el mundo de Blade Runner, tras un terrible suceso tecnológico llamado “el apagón”.

Batista, un granjero del futuro poco convencional.

Villeneuve, Christopher Nolan con Rohipnol.

Tras Prisioneros y La llegada, quedaba muy claro que Villeneuve no era un director ágil, tiene un estilo pausado, pedante y muy redundante como el de Christopher Nolan, pero a diferencia del director de Interstellar, no sabe contenerse y sufre la ansiedad de hacer épica de cualquier momento, hasta cuando el personaje de Ryan Gosling, tiene un problema estomacal. No toda la culpa es suya, también la tiene un Hans Zimmer desatado y que no duda en hacer sonar todas las bocinas de barco posibles en cualquier situación. Hubiera preferido mil veces a Jóhann Jóhannsson, el compositor de La llegada, que ofrece una banda sonora mucho más futurista que lo que que ha compuesto Zimmer.

“K” se encuentra con un envejecido y amargado Deckard.

“BR 2049” tiene Alucinantes paisajes y escenarios muy cuidados, la fotografía es digna de Oscar, el yermo nuclear, la chatarra, la suciedad del futuro, todo es fantástico y no desentona con lo vivido en el Blade Runner original. En el apartado actoral destacan Joi, la novia holográfica de “K” interpretada por Ana de Armas, Niander Wallace, el nuevo creador de replicantes interpretado por Jared Leto (que nos deja con ganas de más) y Robin Wright haciendo de la dura jefa de los Blade Runners, por la cinta también aparecen Dave Batista y la televisiva Mackenzie Davis de Halt and Catch Fire como una replicante rebelde. Sobre la esperada y tardía aparición de Deckard en la película, tenemos a un Harrison Ford envejecido y desanimado que nos hace pensar que solo quiere cobrar el cheque.

Sobre Ryan Gosling, hay que remarcar “K” no es Deckard y no lo digo como algo bueno, es que Gosling no tiene el carisma del Harrison Ford joven ni de lejos. Ahora tenemos a un replicante que caza a otros replicantes, otro Blade Runner con la misma vida vacía que Deckard y que solo tiene una novia holográfica como compañía (hipnótica Ana de Armas) y al igual que sucede con el episodio VIII de Star Wars, todo se convierte en un terrible bucle, con algunas mejoras y algún que otro looping argumental para que los puristas del primer Blade Runner no puedan decir que “2049” no les intenta plantear nuevas dudas filosóficas sobre la identidad o la humanidad, en la secuela tenemos un ingenioso juego de muñecas rusas acerca de los sentimientos entre la máquina, el replicante y el ser humano, algo que se agradece ver en el cine comercial.

Aparte está el gran mensaje de “BR 2049”: La necesidad de sentirse especial, de descubrir que no lo eres y de acabar aceptando tu lugar en el mundo, algo que hoy en día con, miles de estrellas de twitter dando lecciones de moral, es terriblemente necesario.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario