El Gran Showman, Michael Gracey

Describir El gran Showman como un musical es quedarse corto, la película de Hugh (quiero un Oscar) Jackman es puro espectáculo. Una delicia visual que sino se convierte en la película del año, poco le faltará.

El hombre de la fantasía.

Phineas Taylor Barnum, siempre ha vivido en el umbral de la pobreza, despreciado por las clases nobles de la sociedad, va a luchar por crear el mayor espectáculo que la sociedad de su época haya conocido. Con un grupo de “freaks” de gran corazón P.T. Barnum hará un espectáculo que nadie olvidará. Basado en las vivencias P.T. Barnum (1810-1891) cuyo circo mundial ha llegado hasta nuestros días.

Bajo esta premisa tenemos una película musical con buen ritmo, que consigue emocionarnos y conectar con el público. La actuación de Jackman es redonda, un personaje con gran corazón, muy cercano al George Bailey de Qué bello es vivir y que suponemos que bastante distanciado del P.T. Barnum de la vida real.

En la maraña actual de secuelas soporíferas y abultadas con “moñecos” hechos con CGI, El gran showman es un oasis, un deleite visual que provocará muchas sonrisas y alguna que otra lágrimilla. Sobre el argumento encontrarán todos los tópicos de este tipo de cine, pero sinceramente nos dan igual y nos dejamos llevar por el espectáculo.

Hugh Jackman es el alma de esta función, amén de unos maravillosos secundarios como Zac Efron o la emergente Zendaya o las “estrellas” del circo de Freaks Barnum. Todos ellos entregados en cuerpo y alma a un espectáculo que te hace sentir en una platea de Broadway. Pero volviendo al Australiano de adamantium, Jackman se mueve, canta y actúa dejándote con la boca abierta, atreviéndose con un papel hecho (suponemos) para alguien un poco menos talludito. No puedo olvidarme de la bella Rebecca Fergusson o Keala Settle como una inolvidable mujer barbuda.

Sobre las canciones, es una banda sonora maravillosa, llenas de canciones pegadizas y en las que se nota un esfuerzo por parte de los integrantes, ha sido una alegría volver a ver a Zac Efron dando el cante.

Las comparaciones con Moulin Rouge de Baz Luhrmann no se harán esperar, pero a diferencia del realizador por cuyas venas corre speed u otra droga que acelere su ritmo cardíaco. El gran showman tiene cierto aire de la vieja escuela, capaz de hacernos llorar, reír o soñar.

Vayan a verla en pantalla grande.

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